El Hospital de Día Retiro Recurra Ginso (Madrid) ha lanzado el Programa Fortaleza para tratar las conductas autolesivas en los adolescentes. Esta intervención combina sesiones de terapia dialéctico-conductual con prácticas de Mindfulness y aceptación, para enseñar a los jóvenes a identificar, comprender y gestionar sus emociones de una manera más adaptativa.

La autolesión se define como un daño intencional sobre uno mismo, en forma de cortes, quemaduras o pinchazos. Según explica el diario La Razón, se trata de una conducta y no de un diagnóstico, y son muchas y variadas las causas subyacentes. A nivel global, se producen al menos 14 millones de episodios de lesiones al año, con una ratio de 60 por cada 100.000 habitantes.

Las cifras más preocupantes se observan en adolescentes y jóvenes, con al menos un 15% de este colectivo autolesionándose sin intención suicida de modo habitual (uno de cada seis). Unos datos, sin duda, a la baja debido a la falta de informes y de sistemas de vigilancia rutinarios para monitorizar esta conducta.

Casos al alza en España

Además, el 16% de los que informan de un episodio de autolesión ya lo habían hecho anteriormente, y la mitad de las personas que se suicidan tienen un historial previo de autolesiones. En España, la situación es aún peor. Según un estudio reciente realizado con población universitaria (entre 18 y 30 años) en Cataluña, el 30% de los participantes habían tenido algún episodio de daño autoinfligido en los últimos 12 meses (es decir, uno de cada cuatro).

Según los especialistas, los adolescentes imitan este comportamiento de sus compañeros o de lo que ven en Internet porque «funciona», ya que les permite liberarse del dolor psicológico en una etapa de la vida en la que lo experimentan de un modo muy intenso.

Uno de los aspectos distintivos de este modelo de intervención es la inclusión de la familia en el proceso terapéutico. Mientras los pacientes participan en las sesiones grupales, sus familiares asisten a tres sesiones de 90 minutos diseñadas para proporcionarles herramientas que les permitan apoyar a sus hijos e hijas en su recuperación. El objetivo es mejorar la comunicación entre los miembros del núcleo familiar, fortalecer su vínculo y crear un entorno más comprensivo en el hogar.

Regulación emocional

En un primer momento, el equipo terapéutico trabaja en la psicoeducación de los menores y les proporciona una comprensión básica de las autolesiones y su conexión con la desregulación emocional. En el siguiente módulo, se trabaja la regulación emocional, enseñando a los adolescentes a identificar y gestionar sus emociones de manera más efectiva para reducir la intensidad de sus reacciones emocionales.
Después, se aborda directamente el fenómeno de las autolesiones, ayudando a los participantes a entender los motivos detrás de estas conductas, las funciones que cumplen y, lo más importante, cómo pueden ser reemplazadas por estrategias de afrontamiento más saludables.

El último módulo se centra en el desarrollo de estrategias de afrontamiento, proporcionando a los adolescentes las herramientas necesarias para tolerar el malestar emocional, mejorar su efectividad interpersonal y reducir el impacto de factores de estrés en su vida diaria. Los coordinadores del programa aseguran que han conseguido avances significativos en la reducción de las conductas autolesivas y en la comprensión y aceptación de las emociones.