Este trabajo, que va en una línea similar a la del estudio IMPACT, en el que participaron los instructores M.Teresa Oller y Andrés Martín Asuero, concluye que la práctica de la conciencia plena rebaja considerablemente las necesidades de medicalización en el momento de dar a luz y duplica las posibilidades de que las mujeres recurran a un parto natural.

La investigación ha sido desarrollada por el mismo equipo de trabajo holandés que demostró que un entrenamiento en Mindfulness reduce en un 50% la posibilidad de que se practiquen cesáreas medicamente innecesarias en las mujeres con un fuerte miedo al parto.

Las mujeres que siguieron los cursos de capacitación en Mindfulness experimentaron menos ansiedad y menos ‘rumiación’ (pensamientos repetitivos) sobre el dolor de parto. También optaron con menos frecuencia por intervenciones médicas y farmacológicas no necesarias durante el parto, por lo que los investigadores consideran que la atención plena puede reducir la presión sobre la asistencia obstétrica.

Irena Veringa

Irena Veringa

«Alrededor de un tercio de las mujeres embarazadas experimentan una fuerte ansiedad por el miedo al parto, lo que provoca que la medicalización de los partos siga aumentando», ha explicado Irena Veringa, instructora de Mindfulness-MBSR que ha participado en el estudio holandés. Veringa considera que la atención plena es «un prometedor tratamiento accesible y asequible» para reducir el miedo al parto y destaca que esta práctica “empodera a las mujeres, lo cual es vital para el bienestar mental tanto de la madre como del niño”.

Emoción, cognición y atención plena

En este nuevo estudio, los investigadores confirmaron los buenos resultados que proporciona la atención plena en estas situaciones y sus hallazgos se han divulgado en la revista BMC Pregnancy and Childbirth (https://bit.ly/35zrqIV) y otras publicaciones científicas (https://bit.ly/3HO1mqs)

Veringa ha explicado que en estos casos de ansiedad por anticipación sobre lo que puede pasar en el parto hay tres factores que desempeñan un papel fundamental: la emoción, la cognición y la calidad de la atención plena. “La emoción implica una disminución del miedo al parto, la cognición implica una disminución de las creencias catastróficas sobre el dolor del parto, y la calidad de la atención implica un aumento de la conciencia abierta”, puntualiza la investigadora.

En este sentido, Veringa ha hecho hincapié en que el estudio demuestra que la conciencia abierta permite a las embarazadas adaptarse mejor a los desafíos del parto y que la meditación también tiene efectos positivos. “Cuanto más meditaban, más probable era que optaran por un parto natural sin intervención médica y con menos necesidad de alivio del dolor”, ha comentado.

Cuando una mujer embarazada está obsesionada con las amenazas, es más probable que opte por una cesárea o analgésicos para evitar el dolor. “La atención plena puede ayudarlas a no reaccionar inmediatamente a los miedos” y dejarse llevar por ellos, ha manifestado la instructora. Por el contrario, ha destacado, les ayuda “a observar sus sensaciones físicas, pensamientos y emociones con una actitud abierta”.